Saltar al contenido
Carlos Ayasta Fotografía

Fiestas y celebraciones · Monsefú

BAJADA DEL NIÑO DE AÑO NUEVO

Mujer sostiene frente a su pecho una urna pequeña con una imagen religiosa

Mujer sostiene frente a su pecho una urna pequeña con una imagen religiosa

Una mujer sostiene una pequeña imagen religiosa durante una celebración.

Colección
Fiestas y celebraciones
Lugar
Monsefú

Por las calles de Monsefú, cuando el año comenzaba y las campanas parecían anunciar un nuevo tiempo, una mujer camina llevando entre sus manos una pequeña imagen: el Niño de Año Nuevo.

Su andar era pausado. Avanzaba por las calles del pueblo llevando consigo no solamente una imagen religiosa, sino una tradición profundamente arraigada en la memoria de muchas generaciones. A su paso, las puertas se abrían y las familias recibían la visita con respeto, devoción y esperanza.

El Niño recorre las calles de Monsefú en brazos de aquella mujer, entrando simbólicamente en los hogares y acompañando el inicio de un nuevo año. Era una costumbre sencilla, nacida de la fe popular, pero cargada de un profundo significado: pedir bendiciones para la familia, salud para los seres queridos y esperanza para los días que estaban por venir.

Quizá para quienes hoy caminan por esas mismas calles, esta escena pertenezca a un tiempo lejano. Sin embargo, en la memoria de nuestros pueblos permanecen aquellas mujeres y hombres que, sin imaginarlo, se convirtieron en verdaderos guardianes de las tradiciones.

Aquella mujer, llevando al Niño entre sus manos, representaba la fe de un pueblo. En cada paso llevaba consigo la memoria de una costumbre transmitida en generaciones; una expresión de religiosidad popular que convertía las calles de Monsefú en un espacio de encuentro, oración y comunidad.

Porque las tradiciones no siempre viven en grandes celebraciones ni en los monumentos. Muchas veces sobreviven en los gestos sencillos: en una puerta que se abre, en una familia que recibe una visita, en una oración compartida y en las manos de una mujer que recorre las calles llevando consigo una imagen cargada de esperanza.

Hoy, esta escena nos invita a volver la mirada hacia ese Monsefú, donde cada costumbre forma parte de la vida cotidiana y donde la fe también caminaba por las calles del pueblo.

Porque mientras existan imágenes, recuerdos y voces que nos hablen de estas costumbres, la tradición seguirá caminando entre nosotros.

Atte. Carlos Ayasta Monsefuanos por el Mundo Preservando nuestra memoria, cultura y tradición.

CompartirFacebookCorreo