Artesanía · Monsefú
Tomate y el banjo

Hombre de pie en un taller sosteniendo dos instrumentos de cuerda
Tomate un artesano en el corazón del pueblo
- Colección
- Artesanía
- Lugar
- Monsefú
En una calle del tradicional Monsefú, entre el sonido cotidiano de un pueblo donde la música y las costumbres forman parte de su identidad, vive y trabaja Manuel Chafloque Mimbela, conocido cariñosamente como “Tomate”. Su nombre está ligado a un oficio singular: la confección artesanal de instrumentos musicales que, en sus manos, adquieren forma, sonido y vida.
En su taller, la madera deja de ser simplemente materia prima. Poco a poco se transforma en banjos, guitarras, arpas, pianitos y otros instrumentos de cuerda y percusión, elaborados mediante el conocimiento que solo se alcanza con los años de trabajo, paciencia y dedicación.
Cada pieza representa un proceso. Medir, cortar, ensamblar, ajustar y buscar el sonido adecuado son parte de una labor silenciosa que exige precisión. El artesano conoce el carácter de los materiales y comprende que un instrumento no termina cuando adquiere su forma: su verdadera culminación llega cuando comienza a sonar.
Entre los instrumentos que confecciona destaca el banjo tradicional, vinculado a las expresiones musicales y dancísticas de la cultura popular. También el arpa, la guitarra y los pequeños pianitos forman parte de una producción artesanal que mantiene vigente una relación directa entre el constructor, el músico y la tradición.
Manuel Chafloque Mimbela, “Tomate”, representa a esos artesanos que trabajan muchas veces lejos de los grandes escenarios, pero cuya labor resulta fundamental para la continuidad de la cultura. Porque detrás de cada danza existe una melodía y, detrás de muchas melodías, están las manos de quienes construyen los instrumentos que hacen posible su existencia.
Su taller es, en ese sentido, un pequeño espacio donde también se conserva la memoria. Allí conviven la madera, las herramientas, las cuerdas y el conocimiento acumulado durante años. Cada instrumento que sale de sus manos lleva consigo una parte de su creador y la posibilidad de acompañar una fiesta, una danza, una reunión familiar o el aprendizaje de una nueva generación de músicos.
En tiempos en que la producción industrial ha desplazado muchos oficios tradicionales, el trabajo de “Tomate” adquiere un valor especial. Su labor nos recuerda que todavía existen conocimientos que se construyen con las manos, que requieren tiempo y que no pueden entenderse únicamente desde una máquina o una fábrica.
En el corazón de Monsefú, Manuel Chafloque Mimbela continúa dando forma a la música. Con paciencia de artesano y memoria de pueblo, “Tomate” convierte la madera en instrumentos y el silencio en sonido. Porque mientras sus manos sigan construyendo un banjo, una guitarra, un arpa o un pianito, una parte de la tradición monsefuana seguirá encontrando nuevas formas de hacerse escuchar.
Atte, Carlos Ayasta (CAY) – Monsefuanos por el Mundo.
Ficha de referencia
Artesano: Manuel Chafloque Mimbela, «Tomate» Oficio: Constructor artesanal de instrumentos musicales Especialidad: Banjo tradicional, arpas, guitarras, pianitos e instrumentos de cuerda y percusión Lugar de trabajo: Calle Tarapacá 207, Monsefú Contacto: 973 324 798 / 937 205 336

